Hay partidos que se miden por goles y otros que se miden por el corazón de quienes los juegan. Este sábado, nuestro Alevín Educo, dirigido por Ossama Boulakchour, nos regaló en Argés una de esas actuaciones que nos hacen sentir profundamente orgullosos de nuestro escudo. A pesar de un marcador adverso, la imagen del equipo fue la de un bloque unido que jamás se dio por vencido.
Desde el minuto uno, los chicos mostraron una personalidad admirable, manteniendo la línea alta y plantando cara a un rival muy fuerte. Sin embargo, la fortuna no estuvo de nuestro lado y el equipo local logró distanciarse en el marcador. Pero lo que ocurrió después fue un auténtico «gestazo» de madurez: con un 5-0 en contra, lejos de bajar los brazos, nuestros jugadores sacaron su mejor versión. Los chicos siguieron confiando, luchando y dando lo máximo de sí mismos, logrando dominar el tramo final del encuentro. Fruto de ese empuje llegaron los dos goles de Jon y varias ocasiones claras que solo el acierto del portero rival impidió que acabaran en la red.
En esta jornada, queremos destacar a cuatro pilares que resumen este esfuerzo colectivo:
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Jon: Un puñal por la banda, atacando con peligro y bajando a ayudar en defensa sin descanso durante todo el choque.
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Manu: Dueño y señor del centro del campo, dominando el juego con criterio.
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Sergio: Un ejemplo de entrega física, no paró de correr y presionar ni un solo segundo.
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Miguel: Tiró de inteligencia para dar salida al balón en los momentos de más presión, demostrando una gran lectura de juego.
En el C.D. Los Arcos de Sonseca, nos quedamos con esa capacidad de no rendirse nunca. Salimos de Argés con la cabeza muy alta, sabiendo que la amistad y el compromiso son el motor que permite a este equipo crecerse ante cualquier dificultad. ¡Bravo, campeones!



