El fútbol formativo nos regala a veces lecciones que trascienden lo deportivo para entrar de lleno en el terreno de los valores humanos. Este pasado domingo, nuestro equipo Alevín Educo, dirigido por Ossama Boulakchour, protagonizó en el Estadio Municipal Martín Juanes una jornada que define la identidad de nuestro club. Ante el Guadamur, los chicos no solo demostraron un gran nivel técnico, sino una madurez emocional admirable.
El encuentro comenzó con un reto: a pesar de dominar y generar ocasiones, el equipo encajó el primer tanto. Sin embargo, lejos de caer en la frustración, se puso en marcha un aprendizaje compartido. El grupo reaccionó con personalidad, elaborando jugadas con profundidad y finalizando con acierto gracias a la puntería de Sergio, Jon, Miguel y Manu. El equipo logró plasmar su superioridad formativa en un resultado favorable, pero fue entonces cuando ocurrió lo más importante.
Al ver que el equipo rival estaba sufriendo debido a la diferencia en el marcador, nuestro cuerpo técnico y los jugadores tomaron una decisión que honra nuestro escudo: propusieron que el rival jugara con un jugador más. Este «gestazo» de deportividad buscaba que la competitividad siguiera viva, que el rival no se desanimara y que nuestros propios chicos se vieran obligados a superarse ante una dificultad mayor. Como bien dice nuestra filosofía, el fútbol debe ser un disfrute para ambas partes, y el crecimiento es el único objetivo real.
Hoy, el jugador destacado es el EQUIPO COMPLETO. Se les elige por su capacidad de organización y su asombrosa adaptación a cada situación del partido, entendiendo que el respeto al prójimo es la base de cualquier éxito. En Los Arcos de Sonseca, la solidez se mide por actos como este, que demuestran que «la amistad es la razón» y que el resultado, al final, queda solo como una anécdota en el camino del aprendizaje.



