Hay etapas en la formación de un deportista donde el crecimiento es invisible a los ojos del espectador casual, pero evidente para quienes entienden el latido del C.D. Los Arcos de Sonseca. En nuestra reciente visita a Layos para encontrarnos con la Fundación CD Toledo B, nuestro equipo Cadete, de la mano de Nacho, dio un paso al frente en un aspecto vital de la vida: la perseverancia ante la adversidad.
A menudo, la recompensa externa tarda en llegar, pero el hito pedagógico de esta jornada fue la entereza colectiva. Bajo el principio de que estamos aquí para «Competir para formar», los chicos entendieron que cada minuto en el campo es una inversión en su propio carácter. Aunque el marcador no fue favorable a nuestros intereses numéricos, la superioridad en actitud y respeto fue nuestra verdadera carta de presentación. En este club, la solidez no es solo una palabra; es una realidad que emulamos de la piedra de nuestros Arcos de Sonseca, manteniéndonos firmes sin importar el viento.
El partido fluyó gracias a una colaboración constante entre todas las líneas. El acierto de Lionel, que logró perforar la red rival, fue la chispa que mantuvo viva la esperanza, pero el verdadero motor fue el trabajo silencioso de todo el bloque. Queremos ensalzar el «gestazo» de deportividad que mostraron nuestros jugadores hacia el rival y los compañeros, demostrando que la «Educación y valores a través del deporte» es el eje que realmente mueve nuestras piernas.
En el plano individual, pero siempre al servicio del grupo, destacamos a Leandro y Luis. Su elección como referentes de la jornada no es casualidad: representan el compromiso inquebrantable y el esfuerzo que no desfallece. Aportaron su «granito de arena» con una generosidad que contagió al resto, recordándonos que en la segunda vuelta, este aprendizaje acumulado florecerá con toda seguridad.
Como siempre decimos, el resultado es solo un detalle; lo que queda es la resiliencia y la certeza de que estamos construyendo no solo futbolistas, sino personas preparadas para cualquier reto. Ganamos en valores, y eso es lo que nos hace grandes.



