En la mañana de hoy, se puso en marcha un nuevo aprendizaje compartido bajo el cielo de Navahermosa. Los chicos del Benjamín Educo, luciendo el símbolo de Los Arcos de su equipación que representan a Sonseca con orgullo, iniciaron el disfrute del juego con el escudo en el corazón. Desde el primer pitido, quedó claro que el objetivo no era simplemente desplazar el balón, sino tejer una red de compañerismo sobre el terreno de juego.
El encuentro fue un espejo de igualdad y respeto. Durante la primera mitad, el esfuerzo de ambos conjuntos fue tan equilibrado que el descanso llegó como un momento de reflexión necesaria, con los equipos reconociendo en el rival a un compañero de aprendizaje. Fue entonces cuando la identidad de nuestro club emergió con más fuerza: en lugar de ceder a la presión, los jugadores se enfocaron en colaborar.
En la segunda parte, la constancia permitió consolidar los conceptos trabajados en los entrenamientos. Surgió entonces un gran juego colaborativo, una danza de pases y apoyos donde el éxito no fue individual, sino el fruto de una voluntad colectiva. En este escenario de crecimiento, Diego, Iker y Dani protagonizaron momentos de gran acierto, culminando jugadas que nacieron de la generosidad de todo el grupo.
Mención especial merecen Alejandro y Mateo. Ambos realizaron un gestazo de compromiso defensivo, mostrando una contundencia basada en la colocación y el apoyo constante a sus compañeros. Su labor fue el ancla que permitió al equipo una victoria y desplegar su creatividad con total libertad y confianza.
Al concluir la jornada, más allá de los puntos definitivos logrados en el tramo final, la verdadera victoria fue observar cómo estos jóvenes deportistas pelearon con una sonrisa hasta el último segundo. Nos recordaron a todos los presentes que en el C.D. Los Arcos de Sonseca el fútbol es solo el medio, y que la autosuperación y la amistad son, y serán siempre, nuestra verdadera misión.



