Hay mañanas en las que el sol brilla de una manera especial sobre el Estadio Municipal Martín Juanes. Este domingo, nuestro equipo Infantil, dirigido con pasión por Miguel Guerrero Verdejo, nos ha recordado por qué el fútbol es la escuela de vida más hermosa que existe. Tras semanas de esfuerzo silencioso, de entrenamientos bajo el frío y de aprender a levantarse tras cada caída, hoy se ha puesto en marcha un nuevo aprendizaje compartido que ha cristalizado en una alegría inmensa para todos.
En el C.D. Los Arcos de Sonseca, nuestra solidez se construye con la firmeza del compromiso y la lucha diaria. El hito pedagógico de hoy ha sido demostrar que todo trabajo tiene su recompensa. El equipo no solo ha logrado plasmar su superioridad formativa en un resultado favorable, sino que lo ha hecho siendo fiel a nuestra esencia: el trabajo en equipo. Cada uno de los tantos —fruto del acierto de Yasin, Yael y un inspiradísimo Adrián— nació de jugadas colectivas, de pases generosos y de una ayuda mutua que dejó claro que, cuando estamos unidos, somos imparables.
Sin embargo, la grandeza de este grupo se vio en los momentos más difíciles. El fútbol nos puso a prueba con la lesión de nuestro central, José, tras un lance del juego. En ese instante, los colores desaparecieron: ambos equipos se unieron para ayudarle a salir del campo bajo el cálido aplauso de una grada que hoy fue el jugador número doce. Ese es el verdadero «gestazo» que nos llevamos: la empatía y el respeto por encima de cualquier marcador.
Queremos poner el foco en Nuraim, nuestro jugador destacado por valores. Su actuación fue un manual de lo que queremos en este club: un luchador incansable que corta balones con la misma fuerza con la que anima a sus compañeros y respeta al rival en todo momento. Nuraim es el reflejo de un vestuario que hoy ha logrado «levantar la cabeza» para mirar al futuro con una confianza renovada.
A vosotros, familias, vuestro apoyo ha sido el motor de esta evolución. Sigamos caminando juntos, porque esta alegría es solo el principio de lo que este grupo es capaz de lograr cuando la amistad es la verdadera razón. ¡Enhorabuena, equipo! Habéis demostrado que la clave no es no caer, sino no dejar nunca de trabajar unidos.



